Libros también para el verano

11 Julio, 2019

Recientemente me han regalado un libro, “Yo fui a la EGB”, que ha despertado en mí gratos recuerdos de diversas anécdotas de mi juventud, y de cómo nos movíamos en aquellos años por este país. Recuerdo, por ejemplo, que para ir desde Barcelona a Madrid en un buen coche (eso sí, sin aire acondicionado, cruzando de Calatayud a Soria a 40º, con las ventanillas bajadas y detrás de un camión transporte de cerdos por una carretera de un solo carril), se tardaban ocho horas. Y había que matar el tiempo. Y no había móviles. Y no había maquinitas. Pero había libros. Y tebeos. Y yo leía.

Recuerdo también el colegio. Años y años de literatura, en los que tenías que leer los clásicos: la Generación del 98, la Generación del 27, Cela, Unamuno, Alberti, Machado… y los “incunables”: El libro del buen amor, El lazarillo de Tormes, las poesías de Santa Teresa de Jesús… Algunos te gustaban más, otros menos. Pero leías.

Y aquí es donde encuentro un tremendo choque cultural entre mi hijo y yo. Porque en los colegios actuales no se lee. Vale, no hay EGB; hay Primaria y ESO. Pero no se lee. Mucha pantallita, mucha tecnología, mucha Wikipedia. Pero no se lee. No hay interés. Los chicos de hoy en día no saben quiénes son los grandes autores españoles. No conocen su propia cultura. Y tampoco los grandes clásicos internacionales.

Y luego pasa lo que pasa: el otro día, un chaval de 22 años me dijo que no sabía quiénes eran los Beatles.

Gracias a Dios, yo sí fui a la EGB.