Los talleres de escritura representan una parte fundamental dentro del destino de cada escritor. Sí, hay que sacarle tiempo al estudio y saber asesorarse a través de manos expertas. Todo esto influirá en el éxito de tener un buen estilo de escritura, como también la oportunidad de que aprendas uno que otro truco para escribir una excelente historia.
Hoy en día, resulta bastante fácil hacer parte de un curso de escritura. Vas a la biblioteca de tu ciudad y en la zona de carteles descubres la publicidad a uno. Algunos tienen un costo mínimo de hasta 20€ euros, o bien, son totalmente gratuitos.
Vale tío, de seguro que te estarás planteando que solo los costosos son los que valen la pena. Lo cierto es que no es así. Ten en cuenta los siguientes tips a la hora de escoger uno, como también para que consideres la opción de abandonarlo y evitarte perder tiempo de tu valiosa vida.
Nada más fantástico que encontrarse con un curso en el que se aprenda de los errores y en donde se pueda explorar sin tanto rigor. Cuando es así, se desarrolla con mayor facilidad el don de la imaginación.
Cuando se trata de un grupo demasiado numeroso, donde asisten cerca de 200 personas, entonces el líder de la manada solo le da preferencia a un círculo íntimo. Por lo general, los que se sientan primera fila y se atreven a perder el miedo de que juzguen sus escritos. Mientras tanto tú serás nada más que un desconocido entre un montón.
En un buen taller de escritura, todos comparten sus escritos, existe una comunicación fluida entre todos y hay momentos para reírse o hablar del cotilleo del día. Eso hace más interesantes las clases, al igual que se crean contactos fuertes para darse a conocer.
Además, aquí vuelve y juega el concepto de la comunidad. Si te queda más fácil, piensa en la famosa Comunidad del Anillo de Tolkien, en la que todos los personajes comparten una pasión y un mismo objetivo.
En un buen taller de escritura, encontrarás amigos suficientes para “trabajar por la causa” y soñar en conjunto en el sueño de ser escritores. No en el dejar que un patriarca asuma el rol de sabelotodo, mientras los demás se limitan a inflarle su pobre ego de experto.
La idea es que publiques y te enfoques en darte a conocer: eso hace parte de la vocación que debe tener todo escritor responsable con sus creaciones.
Cuando en un taller de escritura no se incentiva a que una obra se dé a conocer, entonces prácticamente te estás cerrando las puertas para que tu trabajo sea reconocido, ya sea a menor o mayor escala, lo cual es muy importante ya que así puedes comprobar además el talento que tienes y seguir ascendiendo a medida que publicas.