3 consejos básicos para escribir para niños

06 Septiembre, 2016

Escribir libros para niños requiere de mucha dedicación y esfuerzo al igual que redactar libros para adultos. Implica ponerse en la mente de los niños e intentar recrear historias o cuentos que ellos puedan procesar a través de su imaginación, pero a su vez debes tener en cuenta que eso que estáis escribiendo se podrá convertir en un eje de referencia para toda la vida de ese lector.

Hemos recopilado 3 consejos básicos que te ayudarán a ser un gran escritor infantil y algunos tips que no debes cometer mientras te dedicas a esta profesión.

Hay muchas características que se debe tener en cuenta a la hora de escribir un libro infantil, principalmente obviar algunos estereotipos que se han mantenido en esta rama literaria como:

  • Los libros para niños son más sencillos de escribir que los de adultos.
  • No es necesario tantos argumentos sólidos. 
  • Todos los libros infantiles deben ser ilustrados. 

Mientras lees los consejos para que seas un buen escritor infantil, ten presente estos errores que te acabamos de mencionar para que no los cometas.

Consejo número 1

Haz una lluvia de ideas

Toma papel y lápiz y haz una lista de todos los títulos que vengan a tu mente y que desees desarrollarlos. Aprovecha la inspiración y no te limites a uno solo, porque quizás los otros temas te servirán para próximas historias.

Para llegar a este punto de saber qué podrías escribir, ya debéis tener claro que estilo se adapta a ti, aquel con el que te sientas más cómodo, el que te permita escribir con naturalidad y te dé la oportunidad de dejar volar tu imaginación. Elige si es fantasía, drama, acción o terror, si como leíste bien terror, este género dirigido a un público infantil después de los 7 años, puede traer buenos resultados, así que no lo descartes.

Aprovecha la ayuda de otros en esta lluvia de ideas, en especial de niños, pregúntales qué tipo de historias les gustaría leer o escuchar o plantéales esa idea que tienes en mente de forma que ellos puedan armarla con sus propias opiniones; escúchalas, porque esas respuestas pueden darle el toque divertido, creativo y nuevo que necesita ese cuento.

Cuando estéis en busca de ese tema especial para escribir, recuerda que las historias infantiles te dan la libertad de no ser realista, pero no olvides que aunque tus lectores sean niños es bueno dar argumentos sólidos, de esta forma ellos aprenderán a exigir explicaciones y ser más críticos desde la infancia.

Consejo número 2

Desarrolla un perfil de los personajes

Una característica indispensable para tener una buena historia es la participación de personajes interesantes. La mejor forma de obtener estos resultados, sin correr el riesgo que te confundas en el momento que estás escribiendo, es haciendo un perfil de cada personaje antes de sentarte a redactar.

Escribe cada característica que tendrán los personaje del cuento, incluso aquellos que no participan activamente en él, por ejemplo un amigo de la infancia del que el protagonista se acordó mientras hacía algo (personajes fantasmas); aunque solo aparezca en breves ocasiones es importante describir los detalles de sus personalidades pues te ayudará a formular criterios y pensamientos que tendrán tus personajes activos hacía él.

Los autores usan distintas técnicas que lo ayuden a escribir bien sus obras. Un buen ejemplo que puedes seguir es el que aplican los famosos autores J.R.R Tolkien (creador de El Hobbit) o el de J. K. Rowling (escritora de Harry Potter), que no solo describen a cada personaje sino que crean un mundo entero donde estos habitan, sin importar que la mayoría de eso no esté presente en la historia.

Usa metáforas. Aunque te hablamos acerca de la importancia de la argumentación los libros no dejan de ser un espacio para que la imaginación sea libre, ¡Por supuesto que en tus historias puedes decir que una mangosta habla! Así como que puedes escribir sobre un perro con dos cabezas y patas león. En este espacio no hay límites, los niños apreciarán estos absurdos.

Consejo número 3

Escribir para la edad adecuada.

Debéis tener en cuenta a la hora de elegir la historia para escribir que sea dirigida a la edad adecuada, pues esto implica el éxito de tu obra. Cuando se trata de niños existen rangos de edades en las que un tipo de escritura puede no ser conveniente, por ejemplo, los niños más pequeños les encantan las historias con tramas, enseñanzas, canciones, juego de palabras como, “tengo un perro oloroso muy goloso y juguetón”, “¡Al rato! ¡Al rato!”, “Saltando, saltando se fue alejando”, palabras simples que ellos puedan asociar y entender, no sucede lo mismo con los niños más grandecitos.

  • Entre 3 y 5 años: En estas edades hay que tener presente su capacidad intelectual y su conocimiento del mundo, es por ello que se debe usar oraciones de bajo nivel que ellos puedan asociar con lo que conocen, estas deben tener una motivación detrás de las acciones que se muestran en la historia.

Puedes abordar temas de aventuras, valentía, luchar por alcanzar algo en específico, (como las travesías de un gato para alcanzar las galletas), compartir con los demás, el amor de los padres, explicar sentimientos, enseñar los colores, cómo decirle a los padres si te hacen daño, qué es bueno y qué no, por supuesto haciendo uso de metáforas, rimas, juegos de palabras y más.

  • Entre 5 a 8 años: En estas edades los niños empiezan a ser un poco más abiertos, desean conocer cosas nuevas y son más independientes. Las palabras que podéis usar para los niños de estas edades pueden ser más complejas, pero cuidado, debes explicarlas para no frustrar a estos mini lectores.

No tengas temor en la extensión de tu historia, ya son suficientemente capaces de entender y seguir una trama, esto también ayudará a crear hábitos de lectura (aunque sean sus padres quienes le lean), sin embargo, para que esto pueda ser efectivo el libro debe estar bien escrito con una trama cautivadora que los mantengan interesados hasta el final.

Puedes incluir temas de la superación de desafíos, aprender habilidades nuevas, la confusión, cómo buscar respuestas o motivarlos a alcanzar sus sueños e incluso aquellos un poco más delicados como la pérdida de un amigo o familiar, el mayor ejemplo de esto fue la conocida película Bambi.

A partir de los ocho años los niños pueden leer libros más sólidos y de su elección. Como escritor infantil que eres o deseas ser no olvides que los primeros años de la vida de una persona son de vital importancia para forjar su carácter y descubrir su personalidad, esto lo logra a través de lo que ve, escucha y experimenta incluyendo los libros que lee, por lo tanto, piensa en qué te gustaría aportar en la formación de un niño que será el adulto del mañana, piensa en positivo y escribe, ellos te lo agradecerán.