Una de las cosas que más despista a los autores son los términos "oficiales" que se utilizan a la hora de editar un libro, ya sea en edición, autoedición o coedición. Comenzamos con ellos:
-Registro de la propiedad intelectual: es el único paso que no puede realizar la editorial, ya que debe ser el autor quien lo realice en persona. El Registro es un mecanismo administrativo para la protección de los derechos de propiedad intelectual de los autores y demás titulares sobre sus obras, actuaciones o producciones. La inscripción registral supone una protección de los derechos de propiedad intelectual, en tanto que constituye una prueba cualificada de la existencia de los derechos inscritos. ¿Es obligatorio el registro de la Propiedad Intelectual? El Registro es voluntario. Por lo tanto, no es obligatoria la inscripción en el Registro para adquirir los derechos de propiedad intelectual, ni para obtener la protección que la Ley otorga a los autores y a los restantes titulares de derechos de propiedad intelectual. Se utiliza básicamente para evitar plagios si se envía el libro por Internet a varias editoriales a la vez.
-ISBN: de este paso sí nos ocupamos las editoriales. Un ISBN es, en lo esencial, un identificador de producto utilizado por editores, libreros, tiendas online y otros participantes en la cadena comercial para pedidos, listados, registros de venta y control de existencias. El ISBN identifica tanto al titular como a un título específico, su edición y su formato.
-Depósito legal: de este paso también nos ocupamos las editoriales. El depósito legal es la obligación, impuesta por ley u otro tipo de norma administrativa, de depositar para una o más bibliotecas ejemplares de las publicaciones editadas en un país. El depósito legal tiene como objetivo la recopilación del patrimonio cultural e intelectual de cada país, con el fin de ponerlo a disposición de los ciudadanos. Se trata, pues, de un medio que garantiza la conservación de toda la producción editorial y debe ser contemplado como un bien democrático que asegura a los ciudadanos de hoy, y a las generaciones futuras, el acceso al legado intelectual con fines de información e investigación.
Por lo tanto, si el autor quiere evitarse los trámites legales que implican editar un libro, es conveniente que lo haga de la mano de una editorial como Esstudio Ediciones para evitarse quebraderos de cabeza.